Pequeños huecos le cubren el alma,
y aun con todo el cargamento de los meses sigue siendo una dama.
Se va escurriendo el año entre su cabello,
sus ojos más grandes; curiosos... tan hambrientos.
Ama mucho por inercia, se entrega por lujuria. ¿Quien ama poco?
Llora, sobretodo llora; entre sus sabanas, por la calle fumando, con el cielo, con la gente feliz,
al compaz de las gotas...
se le escurre el amor.
Brincotea siempre entre la realidad y su imaginación, revoloteando entre sueños...
Sigue ausente a la maldad, con todo y su profesión en mentir.
Es ella.
Deseando con toda su carne, encontrar su sonrisa.
Existimos atascados en la huida, ¿O en el encuentro? un viaje que no sabemos donde nos lleva…pero sí que las curvas habitan en el camino, sí, Abrazos afectuosos de encuentro emocional y literal
ResponderEliminarMuy buen poema, me gusta cómo distribuyes los versos.
ResponderEliminarGracias por participar en mi blog.
Ta luego
la carne según se sabe es para que alma grite sus instintos primarios,
ResponderEliminartus palabras según lo entiendo, es la voz de esa alma que busca mas en cada palabra
muy buen poema