lunes, 23 de noviembre de 2009

Te he dicho tantas cosas en mi mente,
he recreado tantas escenas
y múltiples diálogos, gestos
y hasta escenarios.
Y cuando por fin llega el momento de escupir los sentimientos
y sentir las palabras,
la garganta se encoje y olvido mis líneas.
Las lágrimas comienzan a pedir aire
y salen fugaces por mis ojos infestados de "ese no se que".
Un instante.
Una luz blanca clara que absorbe mi vida.
Varios pasos para irte,
y mil y un fracturas en el alma.

he tocado el fin,
con el dolor más grande que ha saboreado el corazon
pero al fin y al cabo
un fin que suplica un nuevo comienzo
en alguna otra historia.
Con diferentes personajes
y un escenario más lindo.
Si vivir es la odisea el horizonte se aclara ...

4 comentarios:

  1. Más vale una despedida triste, que la tristeza de no despedirse.
    Hay veces que la luz duele tanto a los ojos que uno mismo desea sumirse en la oscuridad.
    Gracias por pasar.

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  2. Y es que no importa qué tan fuerte golpee la lluvia tu ventana, sabes que ese vidrió no se quebrará... sabes que mañana... con nuevo sol amanecerá.

    Hermoso poema Helena. Saludos.

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  3. Hola bonita, es hermoso lo que escribis. Te mando un beso grande

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  4. Me gusta algo de la fragilidad que trasluce el poema...

    Lindo por aca.

    SAludos

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